miércoles, 4 de julio de 2012


Simón Andrés Abadovsky

De apariencias no se vive

Altos De La Cascada, así se llama el barrio cerrado en el que la vida parecía ser perfecta; sin la falta de canchas de golf y tenis, piletas y dos “club house”.
En él viven familias que llevan un mismo estilo de vida y que quieren mantenerlo a toda costa. Algunos hombres de Altos De La Cascada se reunían los días jueves, sin sus mujeres, asado mediante y acompañados con un buen vino, para hablar de fútbol a nivel nacional e internacional, proyectando salidas de pesca y algunos  viendo a cuál torneo de tenis y/o golf se iban a inscribir, por supuesto no faltaba la charla donde fantaseaban con bellas mujeres, y lugares exóticos por conocer.
La familia que arribó primero fue la nuestra: yo, mi esposo Ronie y nuestro hijo Juani. La base económica de la familia era la mía (ventas inmobiliarias) debido a que Ronie no conseguía trabajo desde hacía mucho tiempo.
Una vez que nos instalamos en el country fui vendiendo varios lotes linderos, todos buscábamos mucho verde y seguridad.
Yo no sabía lo que iba a ocurrir pero un hecho muy importante estaba por pasar en unos días: el “Tano”, Martín y Gustavo iban a ser hallados muertos en la pileta de los Scaglia. Nadie sabía nada de nada. Todos especulaban que esto fue un accidente pero no se tenía ningún dato.
El día anterior a este hecho yo había charlado con mi esposo Ronie acerca de la crisis que estábamos sufriendo. Juani estaba con Ramona hablando de lo duro que los trata la vida. Al día siguiente yo estaba muy nerviosa y preocupada porque no sabía donde estaba mi hijo. Llamé, registré cuanta casa y auto se me cruzase, pero nada, recién  pasados unos dos días, Juani apareció y me tranquilicé.   
La noche después de las tres muertes, Ronie se cayó de las escaleras, se quebró su pierna y lo tuvieron que llevar de urgencia a la clínica privada más cercana, lo llevaron al laboratorio para hacerle unos análisis y a rayos para realizarle unas placas. Después de haber hecho estos estudios, tres hombres de bata blanca se me acercaron para comunicarme que mi esposo debía someterse a una operación de forma inmediata. Al cabo de unas horas, los médicos me informaron que la operación había sido un éxito y que al otro día a la mañana, después del efecto de la anestesia, ya podría volver a nuestra casa.
Mi hijo me contó cuando llegamos con Ronie a casa, que él con Ramona habían dejado una cámara grabando y que  en  ella se podía observar el hecho ocurrido aquella noche en la casa de los Scaglia. Recuerden que la casa de los Scaglia quedaba en la cuadra de en frente a la nuestra.
 Juani y Ramona, al darse cuenta de esto, deciden  llevar la cinta para ayudar a esclarecer el hecho. Al llegar al cuartel de policía, esperaron más de media hora hasta que por fin lograron que los atendieran. John Edwards, el investigador de turno, se encargó del caso. Se presentaron y comenzaron a relatar lo que sabían acerca de lo sucedido la noche de la tragedia en Altos De Cascada. Edwards escuchó cada palabra con mucha atención sin omitir ninguna apreciación, solo dijo- veo la cinta y luego los llamo, necesito tener otras pruebas  de los hechos, no solo una cinta-. Se paró de su silla y, sin más, pidió un número telefónico para poder contactarnos, los acompaño hasta la puerta y la cerró abruptamente.
Al otro día John Edwards fue a la Cascada para ver el lugar del crimen. Fue  en busca de otras pistas para asegurarse  de que la cinta fuera verdadera y no una farsa. A partir de esto el investigador a cargo del caso me propuso la siguiente hipótesis: “el culpable de las tres muertes es Gustavo debido a que él estaba muy enojado con el tano y con Martín porque se sentía excluido y decidió matarlos. Gustavo Massota luego se suicidaría para que nadie sospeche de que él fuese el culpable”. 

Una de las pistas que halló lo llevo a descubrir que el sospechoso tenía graves problemas financieros. Edwards encontró detrás de un sillón una carta donde decía:-debido a mis apremios económicos, decido terminar con mi vida para que mi familia salga  a flote”, cobrando mi seguro de vida-.

La filmación no era muy nítida, a pesar de la proximidad con que se había tomado, en ella se podía ver una persona empujando a otras dos hacia la pileta. Esta persona, luego se suicidaba en el mismo lugar de los hechos.
Al cabo de unos días  el investigador se comunico telefónicamente conmigo y me dijo: “Virginia, te espero mañana a las 19:00hs. La cita va a ser en el departamento de policía.”
Ronie decidió acompañarme a la entrevista. En esta el investigador cierra diciéndonos que el culpable era Gustavo. Yo dudé, porque él no es así. Y Ronie argumentó tener la verdad, por un comentario  que le habían dicho las tres victimas, la noche de la tragedia.
Es ahí cuando mi esposo dice lo siguiente: el Tano me manifestó - creo haber encontrado la solución para salir de mis deudas-, Gustavo y Martín no se mostraron muy convencidos, y como el encuentro empezó a tener un tinte negativo, decidí regresar a mi hogar, creyendo  que eran solos habladurías de un mal día. 
Hoy vengo a contar todo esto y a ponerme a su entera disposición.
Luego de escuchar la confesión, el policía, accedió a detenerlo como testigo clave y participe de las tres muertes.
A partir de ese día, decidí mudarme del country y comenzar una nueva vida en otro lugar, lejos de tanta frivolidad.

2 comentarios:

  1. Me gusto mucho, pero pudo aver tenido una mejor redaccion. Pero el uso de las palabras avian sido muy correctos, y se nota que te esforsaste y la manera en la que cambiaste el cuento me gusto

    Mi nota seria un : Muy Bien

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  2. En el comentario es posible percibir la lectura de quien lo hace pero, lamentablemente, hay muchos errores de ortografía. es haber, no aver; es redacción, con tilde, es habían, no avian; es esforzaste, con z; y faltan casi todas las tildes. Por último ¿quién realiza este comentario?

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