miércoles, 4 de julio de 2012


Kage Bunshin
La cascada… un lindo barrio, sí, pero a primera vista. Hace unos años, yo era un periodista... uno que odiaba su vida, bueno, ¿por qué habría de querer mi vida si, aparte de no tener esposa o hijos, mi empleo era un desastre? Con suerte me alcanzaba para fin de mes. En esos tiempos necesitaba plata, venía atrasado con unos meses de alquiler y mi jefe me dijo que si no encontraba una buena noticia o un buen artículo me iba a despedir. En ese momento me pregunté "¿Y ahora?¿Qué voy a hacer?". Decidí que era el momento para hacer algo con mi vida.. todo o nada. Le aseguré a mi jefe que iba a tener la mejor noticia del mundo, y que si no lograba conseguirla, renunciaba. Ése mismo día, cuando salí del trabajo, leí una publicación en el diario del barrio "Altos de la Cascada". En el mismo se decía que este barrio privado tenía la mejor seguridad y el mejor confort, dudé. Seguí leyendo y repetía muchas veces sobre la seguridad, también decía que aseguraban al cien por cien que allí uno podría vivir tranquilo, sin preocupaciones y sin miedo a nada. Decidí visitarlo.
Yendo al country, me crucé con un viejo amigo de la infancia. Él, junto con otro amigo más, éramos los mejores amigos en la universidad. Le pregunté cómo andaba, "Bien" me dijo. Luego de unos minutos de charla me habló de Gustavo Masotta, nuestro otro amigo. Me dijo que la vida le iba bien, que se había casado y tenía una casa en un barrio privado. Me llamó la atención, le pregunté si por casualidad no sabía el nombre del barrio. "Si, Altos de la Cascada", por un momento no supe si había sido el destino o simplemente suerte. Me despedí y seguí el viaje.
Al llegar al country me preguntaron hacia dónde me dirigía. Le respondí que a la casa de Gustavo. Lo llamaron para preguntarle si podía pasar y él dijo que sí. Entré y fui derecho a su casa. Me recibió con su esposa, Carla. Luego de unas horas de charla le pregunté cómo era el barrio. El hacía solo unos días que se había mudado, pero me dijo que era bastante bueno y tranquilo. Le pedí que me encuentre alguna casa en alquiler o algún lugar donde dormir ya que quería hacer un artículo periodístico sobre el barrio, y me dijo que me podía quedar en su garaje, ya que momentáneamente no lo usaban. Me prestaron una cama y allí me instalé.
Al día siguiente, alrededor de las 9.30 ya estaba despierto, fui a un café, desayuné, y crucé a la cancha de tenis. Allí estaba Gustavo, jugando al tenis con otra persona así que me acerqué para ver el partido. Gustavo ganó, cuando terminó le pregunté quién era su amigo, y me dijo que lo acababa de conocer, se llamaba Tano Scaglia, un importante señor del barrio. Se lo había presentado Virginia Guevara, una chica de la inmobiliaria. El Tano le ofreció a Gustavo ser dúo de tenis y jugar todos los sábados a las 10am, Gustavo aceptó y lo acompañé a su casa. Mientras cenábamos, le contó a Carla sobre su día, y después de una larga charla le propuso que se inscriba en Bellas Artes, que era un buen lugar para hacer amigas, y ella aceptó.
Luego de una semana corriente y sin poder escribir mucho en mi artículo, decidí ir a hablar con Gustavo y ver si me podía recomendar algo. Cuando bajaba, vi llegar a Carla. Eran pasadas las 7 y ella estaba llegando, la verdad que me pareció raro porque siempre llega antes de las 5, pero parece que había tenido un largo día de trabajo. Gustavo estaba sentado con un whisky, cuando Carla lo fue a saludar el la golpeó. La verdad que me sorprendí mucho porque creía a Gustavo incapaz de hacer eso. Bajé rápidamente y me encontré a Carla, hablé con ella y me pidió que no dijera nada, que justo estaba por ir a la inmobiliaria de Virginia para contarle lo que le había pasado y pedir ayuda. Desde ése momento empecé a seguir a Gustavo a todos lados. Los primeros días actuó normal, excepto un día que pasó la línea. Sacó un cuchillo y amenazó a Carla. Salí corriendo, entré, lo traté de detener y, aunque hice lo que pude, la lastimó. Le cortó el brazo derecho, así que agarré una olla y le pegué en la cabeza, desmayándolo. Carla se empezó a quedar junto a mi en un departamento que nos consiguió Virginia dentro de La Cascada, aunque igual seguí espiando a Gustavo.
Uno de esos días, vi que Gustavo salía de su casa, así que decidí seguirlo, estaba yendo a la casa del Tano con Martín Urovich y Ronie Guevara, el esposo de Virginia. Cuando estaban en lo del Tano, se pusieron a escuchar música y jugar a las cartas. Martín no apostaba porque no quería perder más plata, estaba pasando una crisis económica y no tenía ganas de perder más dinero. Entre charla y charla, Martin dijo que había tenido la idea de suicidarse. El Tano le preguntó por qué ya no quería hacerlo, y él le dijo que había cambiado de opinión, ya que no quería perder a su familia y le parecía tonto suicidarse. El Tano se enojó y le dijo que era un tarado al no suicidarse, ya que si se moría le dejaría una buena cantidad de plata a la familia por el seguro de vida. Martín le dijo que se tranquilice, y el Tano se enojó aún más, sacó un cuchillo y lo amenazó. Ronie lo trató de detener, pero éste le clavó el cuchillo en el estómago y tiró el cadáver al agua. Martín y Gustavo seguían en el agua, así que el Tano agarró el equipo de música y lo tiró a la pileta. Gustavo alcanzó a salir de la pileta, así que agarró al Tano y lo tiró junto con Martín y Ronie, donde murió electrocutado al igual que sus compañeros. En ése instante llegó la esposa del Tano, Teresa, y lo empujó a Gustavo, asesinándolo al instante. El corazón me empezó a latir como loco, me puse nervioso, empecé a temblar, llamé a la policía y les dije lo que sucedió. Vinieron, encerraron a Teresa y enterraron los cuerpos.
Desde ése día "La cascada" no volvió a ser el mismo barrio lleno de seguridad. Por mi parte hice el artículo y me ascendieron, ahora la persona que era mi jefe trabaja para mí, tengo esposa y 2 hijos.
4 Personas muertas y una encerrada, solo por problemas económicos... espero que no vuelva a pasar algo como esto en ningún barrio, ya que no tiene nada de sentido morir así. Que en paz descansen.

1 comentario:

  1. ¡Muy bien! Me gustó mucho que hayas inventado un nuevo personaje y que éste tenga que ver con los personajes originales de la novela. También me gustó el final, pero le hubiera puesto más detalle, lo hubiera alargado un poco más.

    Corrección párrafo numero 2:
    Yendo al country, me crucé con un viejo amigo de la infancia. Él, junto con otro más, éramos mejores amigos en la universidad. Le pregunté cómo andaba, "Bien" me dijo. Luego de unos minutos hablando siempre de lo usual, la vida, la familia, cosa que traté de evitar, me habló de Gustavo Masotta, nuestro otro amigo. Me dijo que le iba bien, que se había casado y tenía una casa en un barrio privado. Me llamó la atención, y le pregunté si por casualidad sabía, si el nombre del bario era el mismo al cual yo estaba tan intrigado por conocer y por hacer una gran noticia. "Si, Altos de la Cascada", por un momento no supe si había sido el destino o simplemente coincidencia. Me despedí y seguí el viaje.”

    Mercedes Gonzalez

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