miércoles, 4 de julio de 2012


Sin Viudas.
Johnny Knoxville.
Todo mantenía su orden, el pasto era verde, estaban  los árboles de la estación correspondiente, no había ni un solo papel en la calle, las cámaras funcionaban a la perfección y todas las casas, por fuera, estaban limpias y ordenadas como uno estaba acostumbrado a verlas. Sin embargo uno podía sentir esa sensación de amargura en el paladar cada vez que tratábamos de tragar saliva, esa falta de química entre las miradas y un bajón anímico popular que las  acompañaba, tan característico de un fallecimiento y un posterior e incomodo momento de entierro.

Yo me sentía común, normal, sin tristeza, sin alegría pero por dentro tenia una lejana pero constante sensación de responsabilidad con culpa. Podía sentir una cierta ventaja sobre los demás, excepto con Ramona, con ella no me pasaba.  Solo encontraba en ella lo que me faltaba y que no sentía  con los demás, era algo raro pero con solo mirarnos nos entendíamos, no se había perdido la química entre nosotros. No era extraño, solo ella sabia lo mismo que yo, solo nosotros podíamos lamentar la muerte de nuestros vecinos por el hecho de que ya no estaban con nosotros y no por el hecho de que se hayan muerto.
Una vez ya en casa, mi madre, trataba de no hablar mucho y cuando lo hacia se le quebraba la voz y no podía terminar una oración completa, el estaba muy triste pero podía sentirlo seguro cundo nos decía:
-          No fue así, no…- Eso no fue un acci…, fue un…
No se le podía entender nada, paro tampoco pedíamos explicaciones al respecto. Mi papa Ronie,  permanecía sentado sin decir nada, se lo veía triste pero no como a mi madre, eran  distintos tipos de tristezas, el de mi padre era mas por pena y el de mi madre parecía mas por bronca,

A las pocas horas de estar en casa, con Ramona, podíamos ver a un señor de traje negro con anteojos, entrar y salir de  la casa del Tano. Hablaba con Teresa, aun con su vestido negro, mientras que  esta parecía responder a algunas de las preguntas y en otras quebrarse de una forma no muy creíble.
No prestamos mucha atención, creí que debía ser algún amigo cercano, primo u hermano del Tano o Teresa, por lo que volvimos a ver la cinta que  habíamos estado viendo desde el momento que Romina vino a casa luego del entierro. Al rato de que esto sucediera vimos que no solo había estado hablando con Teresa , sino que también con las demás viudas , empezó con Teresa , luego hablo con Lala y por ultimo con Carla , con cada una debió a ver estado unos 35 minutos . Luego se fue en su Audi R8 azul oscuro.

A la mañana siguiente no se sentía la misma sensación del día del entierro, mi padre mucho mejor y mi madre ya podía terminar de decir algunas cosas como:
- ¿Vas a desayunar? - o - ¿Me pasas la azucarera?-
Pero todavía rondaba ese silencio incomodo entre nosotros, aunque este no fuese tan notorio. Esto se mantuvo hasta después del almuerzo cuando mi mama nos dijo:
-Ronie, Juani tengo que comentarles una cosa.
Nos acomodamos en los sillones del living y nos dijo tratando de mantener la compostura:
-Las muertes no fueron un accidente, fueron un asesinato.
-¿De que estas hablando?- le conteste.
- Las muerte del Tano, Martin Urovich y Gustavo Massota nunca fueron un accidente.
-¿Vos como sabes esto? ¿Tenes algo que pruebe o verifique que fue así?- le dijo mi padre.
- Si, pero deben prometerme que no le dirán nada a nadie.
Asentimos con las cabezas.
-          El jueves pasado estábamos cenando en el restaurante  del country mientras ustedes estaban en lo del Tano. Entonces después de repasar los temas de toda la semana y tomar algunas copas de más, Teresa comento el tema de su falta económica y lo bien que le vendría cobrar el seguro de vida de su esposo, lo comento de una forma divertida por lo que no le di mucha importancia. Pero enseguida Lala dijo más firme, y la verdad que desde que Martín me confeso que era bisexual no me lo quiero cruzar ni con la mirada. Este tema nosotras lo sabias pero era algo que le incomodaba a Lala por lo que tratábamos de no hablarlo. Pero como sacándose una mochila de sementó Carla nos dijo lo mas cordialmente posible que ella ya no podía convivir mas con una persona que la maltrataba tanto como Gustavo. Entonces recuerdo que hicimos un silencio y Teresa acoto estaría bueno sacárnoslos de encima no? ,  a lo que Lala y Carla contestaron asintiendo. Yo no sabia que pensar o  hacer , no sabia si era verdad o era solo el efecto del alcohol , por ultimo y antes de que me fuera Teresa acoto :
-          Algún día de estos los vamos a hacer desaparecer, tranquilas que ya se nos va a ocurrir algo para borrarlos de nuestras vidas.
-          Entonces el miércoles mientras hablábamos de los negocios de la inmobiliaria con Carla , me dijo:
-          Te comento Teresa que los vamos  hacer electrocutar.
-          ¿A quien? – me acuerdo que le conteste sorprendida. Y me respondió:
-          A El Tano, Martin y Gustavo.
-          ¿Están hablando enserio?- le dije. Y por ultimo me contesto :
-          Si muy enserio.
Fui a hablar con Teresa sobre el tema, y me comento que ya había aflojado las luces de la pileta para que cuando las fueran a prender desde la tecla de luz que esta al lado de la pileta murieran electrocutados y todos creerán que fue un accidente, pero vos no digas nada. Nunca termine de creerles pero no lo negaba.
Mi madre tocó a mi padre, en  el yeso  y le dijo: - Aparte vos no podías ir porque estabas quebrado y tenias que aguardar reposo en la cama entones también me aseguraba de que si lo llevaban a cabo vos no morirías.
Hicimos un silencio que fue interminable hasta que lo interrumpí diciendo:
Les voy a mostrar algo, suban a mi cuarto que voy en 10 minutos.
Ellos subieron y yo llame por teléfono a Ramona:
-          Venite que mis viejos ya saben – fue todo lo que le dije y en 5minutos ya estaba tocando el timbre de casa.
Subimos agitados y enseguida puse la cinta, mis padres no sabían que hacia Ramona ahí pero no dijeron nada. Comenzó la cinta y mostraba a los tres esposos en la pileta del Tano  cuando ya estaban adentro Martín va a prender las luces y mueren electrocutados. Estaban por empezar a hablar cuando les dije:
-          Esperen que hay más.
Lo próximo que se veía era a Teresa acercándose a la pileta ,viendo de reojo la situación y  haciéndole una seña con espulgar arriba a Carla y Lala que estaban del lado de enfrente mirando cada una por su balcón. Luego se ve como bajamos del árbol junto a Ramona y nos alejamos corriendo de la escena del crimen.
-          ¿Qué vamos a hacer con la evidencia que tenemos? – pregunte. Y Ramona acoto.
-          El hombre de traje de ayer era un detective pedido por el country, estaba hablando con mi mama antes de venir y lo escuche decir que cuando terminara de hablar con ella vendría a aquí.
-          Debemos decirle la verdad y mostrarle la cinta – dijo mi padre, yo pensaba igual pero no dije nada, esperaba la opinión de mi madre antes de decir cual era mi punto de vista. Y mi madre respondió
-          Esta bien, pero todos le diremos lo que sabemos.- No lo dijo muy convencida pero al verme a los ojos sentí que se dio cuenta que era lo que debía hace frente a esa situación y que era lo correcto.
15 Minutos mas tarde sonó el timbre, era el ``detective´´. Un hombre de unos 40 años, medio  canoso, demediada estatura y parecía muy serio. Se presento, con un español trabado y mostrando una plaqueta dorada:
 -Hola, buen día soy Robert Market Luxembert, Policía Detective de Investigaciones de Agentina, Egresado de la Escuela de Investigaciones Policiales de EE.UU con especialización en Crímenes y Homicidios. Tendría que hablar con los integrantes de la familia Guevara.
A lo que mi madre respondió. -Por supuesto, adelante.
Ramona tuvo que retirase y hablo con nosotros cerca de 2hs o 2 hs y media .Mi madre le contó lo que sabia, mi padre le explico porque no había estado en la pileta y yo le mostré la cinta. Hablo muy poco mientras estuvo con nosotros solo hizo algunas preguntas concretas, él solo escuchaba y anotaba en su libreta. Pero antes de irse de la casa nos dijo:
-          Sin ustedes esto no era más que un accidente, gracias por su colaboración.
Al poco tiempo las tres mujeres estaban en la cárcel, Teresa quedo condenada a 12 años de prisión mientras que Lala y Cara a 10. Los hijos de Teresa y Lala se quedaron con sus abuelos maternos y paternos respectivamente.


Fin.

1 comentario:

  1. Me gusto mucho el cuento y la forma en la cual se cambia el final. Yo le agregaria un poquito mas sobre el final, explicarlo, que no quede con tanto suspenso. Muy Bien
    Tatiana Jorquera

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