Tres
muertes, infinitas incógnitas.
No encontraba a Juani por ningún lado
aquella noche, entonces decidí salir a caminar. Siempre lo cruzaba cada vez que
lo hacía. La noche estaba negra y silenciosa y mi dolor de cabeza no
desaparecía, había sido buena idea salir de la casa del Tano.
Virginia estaba en casa durmiendo, creo
que La Cascada entera lo hacía. Era tarde, casi las 3 de la mañana. Fue
entonces cuando escuché un fuerte disparo, y me alarmé. Comencé a correr hacia
casa a despertar a Virginia. En el camino me encontré con Juani y Romina que
corrían en dirección contraria, los paré y les pregunté si habían escuchado el disparo.
Juani afirmó con la cabeza, cansado y apurado contestó “Se escuchó cerca de lo
del Tano y vamos para allá”, enseguida pensé que era mejor idea que despertar a
Virginia. Nos dirigimos y al llegar intentamos entrar por el patio pero no
pudimos. Luego escuchamos gritos y llantos fuertes y desesperados, era Teresa. Le
pedimos que nos abriera, y le aclaramos quiénes éramos y que queríamos
ayudarla. Sin respuesta, seguía llorando
y gritaba “Nunca te creí capaz de esto. ¿Por qué? ¿¡Por qué?!”. La Policía
nunca llegó, evidentemente nadie la había llamado, pero tampoco había escuchado
nada, lo que parecía muy extraño. Un rato después Teresa abrió la puerta y nos
permitió entrar. Le dije a Juani que se quedara afuera con Romina, no creía
conveniente ponerme en compromisos con nadie, aunque tampoco quería que Juani
viera nada que pudiera sorprenderle y de esa manera afectarle. Entré a la casa
y me dirigí directo al patio. Teresa me señaló el fondo y me hizo ver algo que
jamás hubiese imaginado. Quedé impactado, sorprendido y dolorido, tampoco se me
hubiese cruzado por la cabeza. Ya que la policía no estaba, pensé enseguida en
Torrent, era casi nuevo en La Cascada. Virginia le había vendido la casa a muy buen precio por una especie de trato,
siempre nos mantuvimos comunicados con él.
A la mañana
siguiente lo llamé. La conversación fue algo corta y precisa, así siempre era con Torrent. Dijo que enseguida se dirigiría
hacia allí, que mantuviéramos un poco la calma. Virginia decía no haber
escuchado nada, me llamó la atención, solía estar muy atenta a la vida en La
Cascada esos últimos años.
El detective
llegó a tiempo, como siempre formalmente vestido y serio. “El disparo parece
haberse perdido en mi patio, porque yo no he escuchado nada” dijo con ánimo de
ganar confianza. Virginia le contó que ella tampoco había oído nada, y los tres
nos dirigimos a la cocina. Ella se puso a hacer café mientras Torrent anotaba
algunos detalles que pude brindarle. Le acoté lo impactante que había sido
presenciar la escena, y lo difícil que me resultaba describirla. Lo dejé pensar
un poco, Torrent salió al patio a fumar un cigarro con su cuaderno en manos.
Minutos después entró decidido y muy serio dijo “Quiero entrevistar a la esposa
del Tano”.
Al día siguiente
concurrimos a la casa de Teresa, al triste funeral de los muertos. Ella estaba seria, pero muy
tranquila. No la notamos tensionada ni decaída, por lo menos no tanto como
imaginábamos. Me acerqué sigilosamente e intenté platicar con ella para
contarle de la entrevista con sutilidad. Comencé hablando de Torrent, mencioné
que era un hombre muy serio y silencioso y que las preguntas iban a ser
concretas. Lo elogié aclarando que era un hombre muy directo y sincero y que
iba a sentirse cómoda porque Virginia estaría allí en caso de que lo desee.
Afirmó con un poco de desconfianza, pero de todas formas aceptó la propuesta y
pudimos contar con que estaba dispuesta a investigar el caso.
Torrent rompió
un poco el hielo con una pregunta muy barata: “¿Por qué razón crees que pudo
haberse realizado el asesinato?”. Teresa respondió que había notado al Tano muy
tensionado y nervioso el último mes. No podía deducir la razón ya que no se
hablaba del tema en la casa, si no que era una clase de código de miradas que
venían usando.
Una vez que
Teresa estaba más tranquila, Torrent hizo su pregunta final: “Si notaste que
algo venía mal en la vida del Tano, y evidentemente te sorprendió que él haya
sido capaz de matar a dos de sus amigos y comerse parte de ellos, ¿Cómo podés
haber estado tan tranquila en su funeral días después y aquí hablando de esto
hoy?”. Notamos que Teresa había comenzado a respirar distinto, presté mucha
atención para ver si su mandíbula temblaba, lo que afirmaba que estaba
mintiendo. Pero su cara estaba neutra y su mandíbula tranquila. Así respondió:
“Puede sonar egoísta pero no suena tan malo vivir sin sus quejas luego de 21
años”. Con esa inquietante respuesta, Torrent finalizó la entrevista y me tomó
de sorpresa con una a mí. Ninguna de mis respuestas pareció moverle un pelo. Luego hizo lo mismo con Juani y Romina,
pero Juani no habló del tema y Torrent nunca fue un hombre suelto, asique la
entrevista quedó guardada con ellos.
Los días pasaron
y hasta semanas, pero Torrent no devolvía las llamadas. A fines de Octubre de
ese mismo año, tocó la puerta de mi casa, llevaba con el un enorme maletín
negro y un elegante traje. Pidió permiso e ingresó a mi casa, abrió el maletín
y con una voz muy segura y grabe dijo que estaba seguro de que Juani sabía
exactamente la razón del asesinato.
Una vez que
llegó a casa quedó helado al ver a Torrent sentado en la mesa. Enseguida se
acercó y preguntó si había conseguido respuestas. Dijo que prefería que él lo
contara, ya que sabía del tema. Al notar que Juani no iba a aceptarlo comenzó a
hablar: “Las razones parecían confusas en un principio, pero traté de hacer
la historia concreta. Entrevisté a la
vecina del Tano, Alenka, quién afirmó haber visto a Juani solo esa noche.
Romina confesó que se había encontrado con Juani muy tarde, recién alrededor de
las 2.30 am. Entonces, decidí volver a hablar con Alenka para entrevistarla una
vez más. Ella es una chica muy introvertida, y había espiado a Juani desde su
ventana luego de escuchar ruidos. Él entró a la casa con una mochila en su
espalda muy cargada, y ella pudo escuchar gritos de personas que se negaban a
ingerir algún tipo de bebida. Pareció ser el Tano el único “valiente”, ya que
fue el único afectado físicamente”.
Juani estaba pálido, y yo helado. Torrent agregó: “Conseguí que me
dejaran hacerle estudios a la sangre del Tano, en ella encontré la famosa
sustancia “Stropeg 3z6” que cambia el metabolismo del humano dándole el deseo
de alimentarse de un humano, en el caso del Tano, sus amigos. Esto influyó
también en su sistema nervioso e hizo que no puediera soportar la culpa de
haberlos matado y que juntara suficiente coraje como para dispararse en la
sien. Para eso entonces Juani ya había corrido para buscar a Romina y volver
con ella a la casa del Tano. Creyó que de esa manera nadie podría sospechar de
él. En el camino de vuelta, se encontró con vos, Ronie, y el resto de la
historia ya la saben.”
Cuando quise
darme cuenta Juani había salido por la puerta de atrás, sin que Torrent ni yo
lo notáramos. Hace ya muchos años que no veo a Juani, ni a Romina.
El trabajo esta excelente, me gusta la forma en que explica los hechos sucedidos y de cómo se dan cuenta del verdadero culpable de todo. Igual no supe quien ere el/ella que estaba contando la historia. Igual el trabajo excelente.
ResponderEliminarPárrafo número 8
Una vez que llegó a casa quedó helado al ver a Torrent sentado en la mesa. Enseguida se acercó y preguntó si había conseguido respuestas. Dijo que prefería que él lo contara, ya que sabía del tema. Al notar que Juani no iba a aceptarlo comenzó a hablar: “Las razones parecían confusas en un principio, pero traté de hacer la historia concreta.
Comencé por decirle que yo a esa hora de la noche estaba con Romina, estábamos en la plaza del barrio cuando en eso vimos pasar corriendo a Virginia, lucia apurada, en eso , le pregunte si había escuchado ese tiro, afirmo con la cabeza y nos dirigimos con ella a las casa del Tano donde se escucho el disparo. Cuando llegamos vimos que por el patio trasero de la casa salía Teresa toda llena de sangre, cuando nos vio salio corriendo como si no nos conociera, antes de poder decirle algo ya no estaba. Abrimos la puerta con sigilo, cuando nos adentramos en la casa, estaba oscura no habían luces prendidas, en la pared que daba al patio se reflejaba el agua de la pileta, quieta, nos acercamos mas y vimos a nuestros tres amigos con un disparo cada uno. Vimos que la policía no había llegado, di por sentado que nadie había escuchado nada y no había llamado. Juani vio que Teresa se agachaba sobre los cuerpos ya muertos de sus tres amigos, yo estaba quieto sin poder hacer nada, en eso llega la policía.
Muy bueno el comentario, faltó decir quién lo escribió.
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