Simón Andrés Abadovsky
De apariencias no se vive
Altos De La
Cascada , así se llama el barrio cerrado en el que la vida
parecía ser perfecta; sin la falta de canchas de golf y tenis, piletas y dos
“club house”.
En él viven familias que llevan un mismo estilo de vida y que
quieren mantenerlo a toda costa. Algunos hombres de Altos De La Cascada se reunían los
días jueves, sin sus mujeres, asado mediante y acompañados con un buen vino,
para hablar de fútbol a nivel nacional e internacional, proyectando salidas de
pesca y algunos viendo a cuál torneo de
tenis y/o golf se iban a inscribir, por supuesto no faltaba la charla donde
fantaseaban con bellas mujeres, y lugares exóticos por conocer.
La familia que arribó primero fue la nuestra: yo, mi esposo Ronie
y nuestro hijo Juani. La base económica de la familia era la mía (ventas
inmobiliarias) debido a que Ronie no conseguía trabajo desde hacía mucho
tiempo.
Una vez que nos instalamos en el country fui vendiendo varios
lotes linderos, todos buscábamos mucho verde y seguridad.
Yo no sabía lo que iba a ocurrir pero un hecho muy importante
estaba por pasar en unos días: el “Tano”, Martín y Gustavo iban a ser hallados
muertos en la pileta de los Scaglia. Nadie sabía nada de nada. Todos especulaban
que esto fue un accidente pero no se tenía ningún dato.
El día anterior a este hecho yo había charlado con mi esposo Ronie
acerca de la crisis que estábamos sufriendo. Juani estaba con Ramona hablando
de lo duro que los trata la vida. Al día siguiente yo estaba muy nerviosa y
preocupada porque no sabía donde estaba mi hijo. Llamé, registré cuanta casa y
auto se me cruzase, pero nada, recién pasados
unos dos días, Juani apareció y me tranquilicé.
La noche después de las tres muertes, Ronie se cayó de las escaleras,
se quebró su pierna y lo tuvieron que llevar de urgencia a la clínica privada más
cercana, lo llevaron al laboratorio para hacerle unos análisis y a rayos para
realizarle unas placas. Después de haber hecho estos estudios, tres hombres de
bata blanca se me acercaron para comunicarme que mi esposo debía someterse a
una operación de forma inmediata. Al cabo de unas horas, los médicos me
informaron que la operación había sido un éxito y que al otro día a la mañana,
después del efecto de la anestesia, ya podría volver a nuestra casa.
Mi hijo me contó cuando llegamos con Ronie a casa, que él con
Ramona habían dejado una cámara grabando y que en ella
se podía observar el hecho ocurrido aquella noche en la casa de los Scaglia.
Recuerden que la casa de los Scaglia quedaba en la cuadra de en frente a la
nuestra.
Juani y Ramona, al darse
cuenta de esto, deciden llevar la cinta
para ayudar a esclarecer el hecho. Al llegar al cuartel de policía, esperaron
más de media hora hasta que por fin lograron que los atendieran. John Edwards,
el investigador de turno, se encargó del caso. Se presentaron y comenzaron a
relatar lo que sabían acerca de lo sucedido la noche de la tragedia en Altos De
Cascada. Edwards escuchó cada palabra con mucha atención sin omitir ninguna
apreciación, solo dijo- veo la cinta y luego los llamo, necesito tener otras
pruebas de los hechos, no solo una cinta-.
Se paró de su silla y, sin más, pidió un número telefónico para poder
contactarnos, los acompaño hasta la puerta y la cerró abruptamente.
Al otro día John Edwards fue a la Cascada para ver el lugar
del crimen. Fue en busca de otras pistas
para asegurarse de que la cinta fuera
verdadera y no una farsa. A partir de esto el investigador a cargo del caso me
propuso la siguiente hipótesis: “el culpable de las tres muertes es Gustavo
debido a que él estaba muy enojado con el tano y con Martín porque se sentía
excluido y decidió matarlos. Gustavo Massota luego se suicidaría para que nadie
sospeche de que él fuese el culpable”.
Una de las pistas que halló lo llevo a
descubrir que el sospechoso tenía graves problemas financieros. Edwards encontró
detrás de un sillón una carta donde decía:-debido a mis apremios económicos,
decido terminar con mi vida para que mi familia “salga a flote”, cobrando mi seguro de vida-.
La filmación no era muy nítida, a pesar de la proximidad con que
se había tomado, en ella se podía ver una persona empujando a otras dos hacia
la pileta. Esta persona, luego se suicidaba en el mismo lugar de los hechos.
Al cabo de unos días el investigador
se comunico telefónicamente conmigo y me dijo: “Virginia, te espero mañana a
las 19:00hs. La cita va a ser en el departamento de policía.”
Ronie decidió acompañarme a la entrevista. En esta el investigador
cierra diciéndonos que el culpable era Gustavo. Yo dudé, porque él no es así. Y
Ronie argumentó tener la verdad, por un comentario que le habían dicho las tres victimas, la
noche de la tragedia.
Es ahí cuando mi esposo dice lo siguiente: el Tano me manifestó -
creo haber encontrado la solución para salir de mis deudas-, Gustavo y Martín
no se mostraron muy convencidos, y como el encuentro empezó a tener un tinte
negativo, decidí regresar a mi hogar, creyendo
que eran solos habladurías de un mal día.
Hoy vengo a contar todo esto y a ponerme a su entera disposición.
Luego de escuchar la confesión, el policía, accedió a detenerlo
como testigo clave y participe de las tres muertes.
A partir de ese día, decidí mudarme del country y comenzar una
nueva vida en otro lugar, lejos de tanta frivolidad.
Me gusto mucho, pero pudo aver tenido una mejor redaccion. Pero el uso de las palabras avian sido muy correctos, y se nota que te esforsaste y la manera en la que cambiaste el cuento me gusto
ResponderEliminarMi nota seria un : Muy Bien
En el comentario es posible percibir la lectura de quien lo hace pero, lamentablemente, hay muchos errores de ortografía. es haber, no aver; es redacción, con tilde, es habían, no avian; es esforzaste, con z; y faltan casi todas las tildes. Por último ¿quién realiza este comentario?
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