Paula Pereira
Una
nueva vida había comenzado para mí y mi esposo, barrio nuevo, casa nueva, gente
nueva…
Una
noche Gustavo llegó con una noticia que me dejó atónita, se debía a que nos
mudaríamos al finalizar la semana, eso era lo planeado por él, ¿A dónde? Exclamé,
a lo que él, con un tono calmo y confiado, respondió: “Tranquila, este lugar te
va a fascinar, las cosas van a mejorar…”. Así fue que tomé su palabra e
inmediatamente pusimos en marcha los preparativos de la mudanza.
Al llegar el día, mis nervios aumentaban al
pasar los minutos, no sabía lo que me
esperaba, con qué me encontraría o con quiénes…Preferí confiar en la mirada
convincente que tenía Gustavo en sus ojos, eso me calmaba lo suficiente.
Llegamos. Me sorprendí al ver tantos guardias de seguridad, pero me pareció lo
correcto para un barrio como este. Supe que las cosas funcionarían mejor, y así
fue, hasta aquella noche de septiembre donde todo cambió.
Para
ingresar al famoso country había que atravesar una barrera que abría
paso con una tarjeta magnética y personalizada, sí uno era socio. Al ingresar,
recorrimos el mismo para conocer mejor, nos cruzamos con algunos de los que ya
habían comenzado a ser vecinos en el momento que atravesamos aquella barrera,
en el momento que respiramos ese aire tan puro que se encuentra en La Cascada,
en el mismo en que bajé con mis maletas y entré a mi casa, la que tanto ansiaba
conocer, era de planta baja con detalles de muy buen gusto: carpintería de
madera, pisos de pinotea, herrajes antiguos.
Él
se integró rápidamente en el barrio, no había duda alguna, era “fácil” decía
Gustavo ya que compartía la misma pasión que el Tano y esa pasión los unió más
que nada, el tenis. Al conocerlo, conoció igualmente a sus amigos, entre ellos
Ronie y Martin Urovich, cuyas esposas llegué a conocer mediante clases de
Bellas Artes o eventos, reuniones que se organizaban en el country.
Al
tiempo de habernos mudado las cosas habían mejorado bastante, nuestro estilo de
vida habia cambiado completamente, hacía mucho tiempo que Gustavo no le
dedicaba el tiempo que le estaba dedicando ahora al tenis, logró integrarse por
completo, armó un dúo con Tano, y
vencían a quienes se les interpongan en la cancha, yo, mientras tanto, seguí
con mis clases de Bellas Artes y me comprometí con las mismas, lo suficiente
como para llegado el día del cumpleaños de Gustavo decidí pintarle un cuadro,
en vez de regalarle remeras que con el tiempo tiraría, libros que no leía y
dejaba en el olvido, decidí esmerarme y hacerle algo con mis propias manos, al
terminar mi cuadro no me convencía, por
más empeñó que le puse seguía sin
satisfacerme, opté por comprarle uno. Compré el de Liliana, y sólo cambié las
iniciales “LR” por “CM”, fue un trabajo
prolijo y él ni se dio cuenta.
Miento
al decir que con el tiempo las cosas mejoraron, no fue así, empeoraron. Decidí
buscar un empleo, sin paga, pero que me alejara de casa que era lo que más
necesitaba en ese momento, empecé a trabajar con Virginia, la esposa de Ronie,
en la inmobiliaria, estaba ubicada a las afueras del country y me
mantenía ocupada la mayor parte del día. No fue fácil, fue humillante. El mismo
día que me presenté a buscar trabajo ante Virginia no tuve más remedio que
mostrarle lo que Gustavo me había dejado marcado en el rostro, necesitaba
contárselo a alguien, necesitaba el empleo y alejarme por un buen rato de ese
ambiente de violencia al que me veía sometida con mi esposo en aquellos
tiempos. Lo logré. Conseguí el trabajo e inmediatamente empecé en la
inmobiliaria. La violencia no terminó. Las cosas empeoraron, tal vez fue por
eso que sucedió lo ocurrido, tal vez fue la culpa lo que lo mató aquella noche
de septiembre, quisiera que fuese así, por lo menos moriría con
arrepentimiento, pero no, las cosas no sucedieron así. Aquella noche, la que
marcó las vidas de tres familias, incluyéndome, un jueves, uno de esos jueves
en que por la noche nuestros maridos se juntaban a jugar a las cartas y comer, esa
noche fue distinta de las otras, nadie lo esperaba, nadie lo imaginaba. Tano, Martín
y Gustavo sufrieron un “accidente” en la pileta, según dicen, pocos sabemos la
verdad, tal vez porque es conveniente, tal vez es un delito, pero nadie es
quién para decir que está bien y que está mal a estas alturas. No esta bien
engañar, pero nos engañaron con la muerte de nuestros esposos, no hubo ningún
accidente, lo ocurrido aquella noche de septiembre, aquel jueves, a nuestros
esposos no fue más que una estrategia que el mismo Tano planeó con tiempo y
detalles. Lo planeado era, en otras palabras, un suicidio que parezca accidente,
así nosotras, las viudas, cobraríamos una póliza que nos mantendría por un
tiempo en esta clase de vida que habituábamos a tener, a la que ellos nos
adaptaron.
Hubo un pequeño detalle que se le escapó a
Tano, un testigo, o varios…Ronie se negó a este plan y partió hacia su casa,
subió a la terraza y observó, cuando quiso impedirlo, corrió y rodó por las
escaleras. Virginia lo llevó al hospital de urgencia, por eso se le escapó un
dato, que Gustavo no había accedido al suicido, pero este dato Romina y Juani pudieron grabarlo.
Siempre
supe que Gustavo no era capaz, fue el Tano quien lo arrojó a la pileta al mismo
tiempo que hundió en ella el alargue, causando que los tres muerieran fusilados
en menos de un minuto.
Escribo
para que se desmienta esta mentira, no me importa la póliza y la vida que estoy
dejando, ya no me quedan razones para quedarme allí y lamento por las otras
viudas al quitarles lo que sus esposos dieron la vida porque tengan, pero la
verdad siempre surge y lo hago por la memoria de mi esposo y, en parte, por la
mía. Quién oculta la verdad es cómplice de la mentira, y no voy a ser cómplice
del asesinato de mi esposo…
Atte.
Carla Lamas, una de las Viudas de los Jueves.
* Me gusto, está muy bueno, igualmente se pueden mejorar algunas cosas. Por ejemplo, al principio se refiere al barrio como "country" y luego se habla de "La Cascada", podrías aclarar desde el principio el nombre del barrio. También pienso que podrías dar una pequeña descripción de cada personaje, ya que algunos se los nombra sin saber de quién se habla. Por último encontré una incoherencia "hundió en ella el alargue, causando que los tres muerieran fusilados en menos de un minuto." ya que en ese caso hubiesen muerto electrocutados, no fusilados.
ResponderEliminar*Le pondría un Bien+
*Los dos párrafos que modifiqué fueron el 8 y 9:
"Pero el Tano, no se dió cuenta de un pequeño detalle. Justo ese día, la policia había ido a la casa de Ronie a hablar con el sobre algo sucedido la noche pasada, y cuando estaban en la terraza sucedió el asesinato, y la mísma policia lo vio todo. También lo habían filmado Romina y Juani, pero luego de filmarlo la policia les confiscó la camara. La policia bajó de la terraza tratando de llegar a tiempo a la casa del Tano, pero fue envano. Allí estaban Martín, el Tano y mi esposo muertos. La policia decidió dejar este caso como un “Caso confidencial” y nadie se podia enterar, pero cuando Juani me contó la verdad aún estando bajo amenaza, y salí a contarle a todo el pueblo. Yo siempre supe que Gustavo no era capaz, fue el Tano quien lo arrojó a la pileta al mísmo tiempo que hundió en ella un equipo de música prendido."