Lautaro
Montaña
Todo comenzó
aquel día en que Juani había decidido encontrarse con Ramona en la plaza, como
siempre, ese espléndido jueves de abril los rayos del sol caían radiantes sobre
los toboganes y hamacas, sobre las copas de los árboles y pinos que se podían
encontrar tanto cerca como alrededor de la plaza, donde ellos se olvidaban de
todo y volvían a ser niños como cuando tenían tres años. Se pasaban toda la
tarde ahí, hablando, tomando alguna que otra bebida, y meditando sobre las
cosas que les deparaba la vida. Cuando de repente, sin que ellos se dieran
cuenta, se hicieron las 8 de la tarde y ya era de noche, por lo que cada uno
debía irse a su casa.
Juani se despidió de Ramona con un beso
y cada uno se fue a su casa satisfecho con lo que habían vivido ese día. Juani
entró y vio que no había nadie. Virginia todavía no volvía de trabajar de la
inmobiliaria y Ronie había ido un poco más temprano a la casa del Tano Scaglia
(en donde se reunían Ronie, el Tano, Martín Urovich y Gustavo Massotta a jugar
a las cartas y a cenar). Esto lo habían comenzado a implementar hacía poco
tiempo, fue una actividad que propuso el Tano quien era el dueño de la casa en
donde se realizaba esta reunión.
Llegando a las 10 de la noche, Virginia
volvió de trabajar bastante contenta ya que había podido terminar un negocio
con una casa en La Cascada
que hace mucho tiempo se encontraba en venta y nunca nadie le había preguntado
por ella. Se encontraba en un estado bastante deteriorado debido a que su dueño
no pagaba los impuestos necesarios para su mantenimiento y Virginia estaba muy
preocupada por ella. Pero finalmente logró venderla y entabló una muy buena
relación con los nuevos dueños de la casa.
Cuando Juani la vio entrar le pidió que
le cocine como lo hacía siempre, y ella, como se encontraba de muy buen humor,
lo hizo con todo gusto para su hijo.
Juani sentía un muy raro presentimiento
de las reuniones que tenían los hombres de La Cascada y no le gustaba
nada la idea de que su padre estuviera tanto tiempo cerca de ellos, tenía un
muy mal presentimiento de que algo malo iba a pasar en la casa del Tano y por
eso cuando terminó de comer decidió que esa noche iría a ver qué hacían su
padre y los amigos de él allí. Agarró su cámara de video y se dirigió hacia la
casa del Tano y Teresa Scaglia, quien no se encontraba allí. Cuando cruzó la
primera esquina para llegar a la otra cuadra se encontró con Ronie, que se veía
demasiado preocupado por algo a lo que Juani no le dio demasiada importancia.
Siguió su camino hacía su destino pensando en que se iba a encontrar allí y
creyendo que iba a descubrir el motivo por el cuál su padre se dirigía de
vuelta hacia su casa tan preocupado. Cuando finalmente llega a la casa ve a los
tres hombres (el Tano, Gustavo y Martín) sentados casi discutiendo, gritando
por algo que Juani desconocía, cuando logra escuchar la voz del Tano que dice…
“bueno hagámoslo antes de arrepentirnos de algo que no va a ser necesario
arrepentirse nunca porque es la solución a todos nuestros problemas”. En ese
momento Juani se preocupó y vio que los hombres se paraban de sus sillas
bastante decididos con lo que iban a hacer, el Tano se tiró a la pileta
primero, luego Martín, pero cuando volvió la mirada para ver que hacía Gustavo
logró ver que no se encontraba demasiado decidido con lo que habían hecho sus
dos amigos. Y dijo “No lo voy a hacer”, en ese momento el Tano salió del agua y
lo agarró empujándolo a la pileta (Juani comenzó a grabar lo que estaba
viendo). El Tano mató a Gustavo… Pensó. Martín ya no había salido del agua y
solo faltaba el Tano, se hundió en el agua cristalina de esa hermosa pileta y
desapareció sin volver a emerger. Juani, anonadado por lo que acababa de ver y
filmar, corrió hacia su casa para mostrarle ese video a su familia y finalmente
llamar a la policía pero cuando llegó ya no había nadie en la casa.
Al día siguiente Juani le mostró el
video a su familia y cuando fueron a la casa del Tano y Teresa, la policía ya
se encontraba allí investigando el motivo por el cual se encontraban tres
cuerpos en la pileta de esa gigante casa.
Tu relato me pareció muy entretenido e interesante, aunque falta agregarle un título.
ResponderEliminarCalificación: Muy bien.
N° de párrafo a intervenir: 1.
"Todo comenzó aquel jueves en que Juani se encontraría con Romina en la plaza, como todos los días. Un jueves gris. El agua de la lluvia cubría todo el césped y la tierra. Aunque, a Romina y a Juani no les importaba que esté lloviendo. Pasaron toda la tarde ahí, hablando, tomando cerveza y reflexionando sobre sus vidas. Después de un rato, sin que se dieran cuenta, ya eran las 8 de la tarde, y estaba oscuro, por lo que cada uno marchó hacia su casa".
Muy bueno el comentario ¿quién lo hace?
ResponderEliminarEse texto tenia titulo.. estoy seguro creo que era "el olvido"
ResponderEliminarLautaro Montaña