Julia Giménez
Un jueves muy inesperado
La Cascada
parecía ser un barrio muy tranquilo,
todo parecía ser perfecto. Casas grandes, con sus respectivas mucamas,
alfombras y cortinas importadas de Europa, hermoso jardines decorados con las
más hermosas y exóticas flores del país,
las familias no tenían problemas económicos, o eso aparentaban. Hasta
que un día algo inoportuno sucedió.
Era jueves por
la noche, la más oscura y triste de todas las que habría vivido, yo me escapé
de mi casa, no soportaba las locuras de mi madre. Lo único bueno que tengo en
esta vida es a mi amigo Juani y lo mejor que sabíamos hacer los dos juntos
nadie lo entendía.
En camino a lo
de Juani, pasé por la casa de la familia Scaglia, una casa grande. No le di
importancia y seguí mi camino. Pero en eso escucho la voz de un hombre gritando
muy enfurecido y volví para atrás. A
través de las cortinas podía ver las sombras de un hombre gritándole a otro.
Sin poder
contener mi curiosidad, me escondí detrás de un árbol que se encontraba más
cerca de la ventana para poder escuchar la conversación. Escuchando atentamente
pude reconocer que las voces de las personas que se encontraban en ese cuarto
eran todas de hombres, específicamente las del Tano, Roni, Gustavo Masotta y
Martin Urovich. Hablaban de la muerte, de una muerte digna y al parecer Roni se
enojó con el Tano porque este se quería suicidar para que su familia cobrara un
seguro de quinientos mil dólares y estaba alentando a sus amigos a hacer lo
mismo que el con la escusa de que la familia de Martin también cobraría un
seguro, menor pero ganarían plata y le dijo a Gustavo que ya todos sabían que
el le pegaba a su esposa, por lo que se sintió muy mal. Roni no pudo soportar
la conversación que estaba escuchando y agarró a sus amigos de las manos y los
llevó hasta el patio de la casa.
Yo seguí las
sombras en las ventanas hasta que en un momento no pude ver más y me trepe a un
árbol para poder seguir viendo lo que sucedía. Desde ahí arriba podía ver
todos los patios de todas las casas de
La Cascada. Pero me concentre en el que más me interesaba que era el del Tano.
Se veía una enorme pileta y en el fondo de esta se podía ver un objeto negro
largo, no muy ancho, que la atravesaba por todo su largo y terminaba en un
equipo de música, para mí era un cable.
En eso escucho
que Roni le grita a los demás que si una muerte digna era lo que ellos querían
él se las iba a dar. Se acerco a sus amigos y le pego una piña a cada uno, lo
que hizo que cayeran en la pileta que se encontraba detrás de ellos. Roni pensó
que no pasaría nada, solo caerían a la pileta y saldrían de ella asustados y
con un golpe en la cara, pero no fue así los cuerpos se hundieron y después de
un rato salieron a flote. Creyó que se
estaban haciendo los muertos y empezó a gritarles para que salgan de la pileta,
pero ningún cuerpo se movió. Se dio cuenta que en el fondo de la pileta había
un cable que estaba enchufado a un equipo de música y empezó a gritar: “¡NO!
NO! “muy desesperadamente. Lo único que él quería era asustarlos para que
dejaran de hablar de cómo querían morir, pero esto salió muy mal. Termino con
la vida de sus amigos.
Muy asustada por
lo que acababa de presenciar me bajé casi llorando del árbol y salí corriendo
hacia la casa de Juani, el camino se me hizo interminable, nunca me había
cansado tanto de correr. Mientras corría me pasaron por la cabeza un montón de cosas,
los momentos vividos con Juani, las peleas con mis padres y que sin
querer había sido testigo de cómo una
persona tan incapaz de hacer daño a alguien mató a quienes hacía llamar sus
amigos. Llegué, toqué el timbre desesperadamente. Me atendió Virginia, lo único
que hice fue abrazarla fuertemente y
ella, asustada y sorprendida a la vez, me digo:¿QUE PASO?
El cuento es muy bueno, me gustó mucho, pero evidencié un par de errores de ortografía, ausencia de comas y me encontré en una pequeña confusión en la mitad del relato.
ResponderEliminarMi nota es un Bien +
Intervención: Párrafo 3
"Camino a lo de Juani, pasé por la casa de la familia Scaglia, una casa grande. Pasando por alto el por qué había pasado por allí seguí caminando, pero algo me decía que debía frenar, así que, lo hice. De un momento a otro escucho la voz de un hombre gritando, parecía muy enfurecido, como si algo con un peso muy importante le hubiese ocurrido, decidí intentar escuchar que estaban diciendo, pero no lo logré, entonces no tuve otra opción más que asomarme a las ventanas a mirar, ahí vislumbré las sombras de un hombre gritándole a otro."