miércoles, 4 de julio de 2012


Josefina Gunzinger


El Nuevo Comienzo

Nunca me hubiese imaginado que mi vida iba a cambiar tanto, yo estaba perfectamente cómodo con mi vida. Tenía una linda esposa, que era una gran paisajista y todo el mundo en La Cascada lo sabía, hasta sospechaba que estaba escrito en la agendita roja de Mavi, como le decíamos desde que había puesto su inmobiliaria. También tenía a mis dos hijos Matías y Sofía.
 Todo empezó cuando el dólar estaba uno a uno, cuando empezó mi época de desempleo, cuando empecé a estar mal económicamente. Por supuesto, Teresa no trabajaba, y tampoco quería que lo hiciera, nunca quise que nadie se entere que estaba desempleado y mucho menos que estaba mal económicamente, toda la familia seguiría con las actividades de siempre. Pero las cosas empeoraron cada vez más, no teníamos más dinero para seguir viviendo como lo hacíamos, en ese momento fue cuando se me ocurrió buscar una forma de obtener dinero y de mantener a la familia, no podía permitir que el nombre de mi familia decayera, Los Scaglia tendrían que siempre tener un buen nombre, a mis hijos les tendría que quedar un buen nombre.
Un día después de pensar todo esto, me fui a la Capital Federal a buscar soluciones, para esto me ayudaría mi viejo amigo, Benjamín. El era un importante abogado nacido en Bariloche, pero criado en Europa, también había estudiado en las mejores universidades de derecho que existían a nivel mundial, él siempre tuvo una visión muy parecida a la mía en cuanto el nombre de una familia, lo que pensara el resto era muy importante para nosotros. Ese lunes fuimos de compra de muchos libros de derechos, de economía, entre otros. Pasamos horas y horas sentados en la plaza Serrano leyendo, hasta que a las cuatro y media justas Benjamín o Benji, como a mí me gustaba llamarlo, me miró y entendí que tenía una idea. La misma consistía en un suicidio, pero para esto debería tener aliados, no podría morir nadie solo, aunque el plan era mucho más complejo que eso.
Esa misma noche me puse a planear cómo les diría a los chicos de las reuniones de los jueves la gran idea. Esos dos días no hablé con nadie salvo con Sofía que insistía que le compre el gran Pony 3000, que obviamente no le podría comprar. Mi plan era más complejo de lo que hasta yo podía imaginar, la idea principal consistía en que la gente pensara que tenía un plan cuando en realidad tenía otro. Primero necesitaba contarle todo a Teresa, la única que no contaría nada, la única en la cual podía confiar. Ella aceptò, aunque le dolería o mejor dicho fingiría que le dolería.
Finalmente el jueves llegó, y recibí los dos frascos que Benji me había enviado, luego yo mismo me encargué de comprar unas nuevas cartas, y de que esa noche tomáramos el mejor vino que nunca nadie haya probado. Finalmente los invitados llegaron. Martin, Gustavo y Ronnie estaban presentes, justo lo que quería que acudieran. Antes de serviles el vino en las copas importadas de Estados Unidos les puse tres gotas de una de las sustancias que me había dado Benji, la misma podía hacer que los que ingerían estuvieran de acuerdo en todo lo que la primera persona que vean diga. Todos tomaron la copa de vino o al menos eso creía. Pensé que era el momento de decirles mi plan, y no me equivocaba ya que habían pasado dos horas y quince minutos justos. Les conté el plan de suicidio en la pileta, de poner cables y así morir electrocutados, tras mucha charla todos aceptaron excepto Ronnie estaba completamente en desacuerdo, no entendía por qué. El había bebido la poción, en ese momento miré la mesa disimuladamente y me di cuenta de que Ronnie solo había bebido un cuarto del vino de la copa y Gustavo solo la mitad. Ronnie se fue y no pude hacer nada.
Un momento después fuimos a la pileta, Martín lo había hecho bien, estaba flotando. Gustavo en cambio estaba llorando en el borde, no estaba seguro de hacerlo y no pensé más y lo empujè, seguro fue por no haber tomado todo el vino. Después fui yo, esperaba que la poción que yo había tomado hiciera efecto, nunca había sentido tanta adrenalina en toda mi vida.
Tres semanas después desperté, Teresa había podido robarse mi cadáver y con algunos ahorros que nos quedaba contratar un jet privado para así viajar al Caribe, una nueva vida comenzó. Casa nueva, vida nueva, vecinos nuevos, lo mejor era comenzar de cero. Le debía más que mucho a Benji, tanto como por haberme conseguido las pociones como por guardar el secreto.
Podía vivir estable con la plata que le daban a Teresa por mi muerte. Mi nueva vida, recién comenzaba.

1 comentario:

  1. Juan Voria

    Comentario: El relato me pareció muy bueno, me gustó mucho la imaginación que le pusiste al cuento, especialmente por lo de las pociones. Seguí así.
    Calificación: Muy bueno.
    Párrafo a cambiar: 4
    Párrafo propio: Comencé a idear mi plan para convencer a mis complices sobre mi idea. Empecé a escribirlo en un papel y luego de haber escrito durante dos horas fui al baño, y al volver, Teresa estaba agarrando el papel, con los ojos llorosos. Le expliqué lo que pasaba, y luego de una difícil discusión, llegamos al acuerdo de que ella no diría nada, fingiría que nada pasó. Ya con esto, mi plan estaba en marcha, y sabía que todo iba a resultar como lo esperaba.

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