Guada Cadona
La Cascada
Estaba sentada frente a la ventana, me gustaba comer mirando el jardín
cuando estaba sola. Ronie esa noche, la noche en cuestión, estaba cenando en la
casa del Tano Scaglia. Como todos los jueves. Aunque este jueves era distinto a
todos los demás. Un jueves de septiembre de 2001, el año en que las Torres
Gemelas fueron destruidas. Juani, mi hijo, esa noche no estaba… yo no
acostumbraba a preguntarle donde iba ni con quien, solo lo dejaba ir. A él no
le gustaba que yo le preguntara, pero yo creía que sabía.
Casi no ensucié los platos. Ya hacía unos años que no pagaba por
personal domestico, solo venía una mujer dos veces por semana a hacer el
trabajo pesado. Era una noche calma y estrellada, y no sabia que hacer. Pensé
en salir a caminar, pero me detuve a pensar que si me encontraba a Juani, él
pensaría que yo lo estaría espiando. No tenía ganas de acostarme, porque solía
dar muchas vueltas en la cama cuando no me podía dormir, ya que solo pensaba en
la crisis económica por la que estábamos pasando, algunos lo disimulaban mejor
que otros aunque de alguna manera u otra a todos nos había afectado. Estaba
bajando la escalera, cuando sentí la puerta, era Ronie, en ese momento mis
planes habían cambiado. Ronie fue directo al bar a buscar algo de tomar.
Yo me preguntaba que temprano que había
llegado. No emitió ningún sonido solo se sentó en la terraza a mirar hacia la
casa de los Scaglia. Me acerqué una silla, me senté junto a él, y esperé
mirando a la misma dirección, callada, esperando que me hablara, pero no fue
así. Estaba segura de que algo me ocultaba pero no sabía que era. Nada
importante, ni divertido, ni siquiera tenia que tener sentido, solo quería que
habláramos un poco. Cada vez que me quejaba, Ronie argumentaba, que hablábamos
poco porque pasamos mucho tiempo juntos, no había mucho que contar si no nos
separábamos durante el día. Y eso era desde que Ronie se había quedado sin
trabajo seis años atrás, y no había vuelto a tener otra ocupación, pero no era
porque él había dejado de buscarlo si no que quería un trabajo que nos brindara
la misma vida que teníamos hasta ahora. A mi no me importaba tanto descubrir por
qué la relación se había ido descascarando de palabras. En eso, le pregunte si
se había peleado con algunos de sus amigos, el Tano o Gustavo, con Martin
seguro que no, hacia rato que había dejado de pelear con él, no emitió ningún
sonido, solo se quedo sentado mirándome. Yo sabía que desde que se había
quedado sin trabajo, guardaba cierto resentimiento, que solo aparecía en los
momentos menos esperados. En ese momento alguien llamó la puerta… yo lo miré
como preguntándole si esperaba a alguien pero no respondió. Me acerque a abrir,
pero no era nadie, mire hacia abajo y había un sobre, me recogí a juntarlo y
entré. Ronie de la terraza me gritó quien era y que quería en un tono muy
severo, yo no sabía que le pasaba pero no me detuve a pensarlo. No me anime a
abrirlo sola, presentía que era algo malo así que me acerque a Ronie y lo
abrimos juntos. En eso llega Juani, descalzo, no le pregunte porque. Mientras
en la casa de los Scaglia, Teresa vio que su marido y sus amigos no estaban,
subió la escalera con temor de que, tal vez, después de mucho vino, los hombres
hubieran terminado durmiendo en una de las habitaciones de la casa. Miró por la
ventana hacia la pileta pero no vio nada, fue al jardín a juntar las copas de
cristal que estaban en el patio junto a la pileta. A las cuatro de la mañana se
despertó sola, el lado izquierdo de la cama estaba intacto. Teresa pensaba que
viviendo en La Cascada
no correríamos peligro alguno. A la
mañana siguiente mientras recogía la ropa, Teresa miró el agua de la pileta
inmóvil. Cuando se acercó a la pileta
vio los cuerpos de su marido y sus dos amigos ya muertos.
En ese momento llegó a mi casa llorando, no podía hablar, yo trataba de
entenderla pero no podía. Cuando veo a los policías que llegan a su casa supe
de que se trataba, me acerque a preguntarle a los policías que sucedía pero
todos iban y venían, nadie me contestaba hasta que agarre a Ronie, el lloraba
sin parar yo no entendía nada, hasta que vi los cuerpos de mis amigos cubiertos
por una manta… en ese momento no reaccionaba, no tenia ganas de llorar pero
igual me caían las lagrimas.
Después de unas horas, un policía se apareció por mi casa, preguntándome
si se podía quedar en casa para poder averiguar mas cosas de la muerte de mis
amigos, yo acepte rápidamente, no tenía nada que perder, así que le mostré la
casa y su nueva habitación en donde se quedaría por un tiempo. Llegada la noche
Juani apareció mas temprano que nunca, tenia una mirada en los ojos como si
estuviera asustado o en problemas, lo seguí hasta su habitación y cerré la
puerta. En ese momento me esperaba cualquier cosa, todo menos eso. Cuando entre
a la habitación abrió su armario, sacó la cámara de video y me mostró unas escenas de la noche en que mis
amigos murieron, en esa película se veían cuando el Tano metía el enchufe en el
agua y se electrocutan todos, a mi me caían las lagrimas, no sabia en que
pensar en ese momento, me quede sin palabras. Así que agarre la cinta y se la
di al policía para que averiguara mas cosas. Al otro día volvió a mi casa con
cara de desorientado, nos pidió que nos reuniéramos todos en la casa de Teresa
para saber toda la verdad de lo que paso aquella noche.
Me gusto mucho tu cuento,pero me pareció que estaba muy redactado como el libro y me hubiera gustado que hubiera más palabras tuyas. Pero aún así tu cuento me gusto. Mi nota es MB.
ResponderEliminarMuy bueno el comentario ¿Quién lo hizo?
Eliminar"Enseguida vino llorando a mi casa, sin poder dar palabra y dar explicaciones a su llanto y aún así no la entendía. Cuando veo a los policías que se encontraban fuera de su casa me di cuenta de lo que ocurría. Intenté varias veces hablar con un policía pero nadie respondía a mis preguntas. Agarre a Ronie,que no paraba de llorar, pero yo seguía sin entenderlos hasta que vi los cuerpos de mis amigos cubiertos por una manta…Yo no podía reaccionar. Ni ganas de llorar tenía. Pero las lágrimas caían por si solas." Párrafo 3. Brunella Stefoni(el anterior comentario también es mío)
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