miércoles, 4 de julio de 2012


Dasha

EL CASO


Fue trágico, muchas personas lo sufrieron. Pero creo que mi familia y yo fuimos los que más sufrimos. Eran nuestros amigos. Amigos de Ernesto y Mariana en realidad, yo apenas los conocía, pero igual me resultó impactante.

Jueves, 27 de julio,  un día  común para muchos, pero especial para mí. Mi cumpleaños.

“Romina, bajá a cenar! A y Martín y Gustavo hoy no vienen, tienen otros planes.” Gritó Mariana. Otra ves “Romina”… En todo el día no me dijo feliz cumpleaños. Bajé y al finalizar la cena le recordé qué fecha era, y no entendía porqué le decía qué fecha era hoy. Me levanté de la mesa, le dije que era mi cumpleaños y me fui de casa a juntarme con Juani, que era el único que se acordaba de este día.

Juani y yo subimos arriba de un árbol. Éste daba justo al patio de nuestro vecino, el Tano Scaglia, que al parecer estaba teniendo una juntada con sus amigos. Reconocí a Martín Urovich y Gustavo Massota, ellos iban todos los jueves a cenar a casa, les empecé a tener afecto, eran simpáticos conmigo, pero cada tanto mostraban su lado de desprecio por ser morocha y grandota.

Juani era el único que me decía “Ramona” y me sentía aceptada, y más sabiendo que no se olvidó de mi cumpleaños y hasta m trajo un regalo. Eran unos binoculares. Siempre quise unos, pero pedirle a Mariana unos no me parecía adecuado.

Eran las 2:45 am, seguíamos arriba del árbol, charlando, en realidad, contándole como me sentía, era la primera vez que no se acordaban de mi cumpleaños. De repente, veo como unas luces en la pileta del Tano, entonces agarré los binoculares y me fijé qué pasaba. Ví a Martín y Gustavo electrocutándose, y al Tano parado al lado. Después al Tano metiéndose a la pileta junto a los cuerpos de los dos amigos electrocutados, y jamás volvió a salir del agua. Fue un shock en realidad. Juani estaba desesperado preguntándome qué es lo que había pasado y yo en el momento no podía responder nada. Bajé del árbol, Juani seguía sin entender nada. Me fui a mi casa y traté de despejarme un poco. Todavía seguía sin entender lo que pasó.

Al día siguiente todos hablan de los tres cuerpos hallados en la pileta del Tano, nadie entendía nada pero todos estaban preocupados. Había policías en la casa del Tano, también policías interrogando a los vecinos, pero nadie sabía qué responder, no tenían idea, estaban todos durmiendo en ese momento. Las viudas, desesperadas, llorando sin parar, y queriendo saber qué les pasó. Yo me quedé callada, no creí que era momento para hablar, encima yo, siendo nueva en el barrio, y no todos me apreciaban.

Le conté a Juani lo que había visto esa noche. Él me dijo que le tenía que decir a la policía de inmediato. Yo no lo quise hacer.

Pasaron dos semanas desde que esto había pasado. Todavía tenía ese shock en mí, y también las ganas de que todo se resuelva. Pero seguía sin animarme a hablar.

A la tarde me junté con Juani, me dijo que necesitaba contárselo ya a los policías, no aguantaba tanta tensión por tanto tiempo. Pensé un poco en todos los de la Cascada y me di cuenta de que Juani tenía razón.

Esa misma tarde pasé por al lado de la casa del Tano y hablé con un oficial en privado. Le conté que lo había visto todo.

Al día siguiente el oficial reunió a todo el vecindario de la Cascada y les contó a todos lo sucedido. Yo le había especificado que lo que le dije era anónimo, no quería que nadie se entere que yo había visto todo. Al parecer al oficial se le olvidó esa pequeña parte de mi relato y me señaló con el dedo al terminar de explicar todo y me pidió que pase al frente.

Todos me cuestionaron por qué estaba yo arriba del árbol y qué hacía yo espiando la propiedad privada del vecino. Les expliqué todo exactamente como lo había explicado al oficial dos minutos atrás. Lo expliqué una y otra vez hasta que todos se cansaron de tanta tensión en un mismo lugar y se empezaron a ir.

Al finalizar todo esto, me sentí aliviada, sin un peso encima y además me sentí bien, satisfecha. Me animé a hablar en frente de toda la Cascada, resolví un caso muy grave y dejé a las viudas sin dudas de nada, ellas me agradecieron.

Todavía me siento mal porque nadie se había acordado de mi cumpleaños, excepto Juani. Y también me pone mal pensar que los asesinados fueron nuestros amigos. Amigos de Ernesto y Mariana en realidad, yo apenas los conocía, pero igual me resultó impactante.

2 comentarios:

  1. El relato me pareció muy interesante, y fácil de entender y llevar la lectura, felicitaciones. Noté un par de errores de ortografía y coherencia , pero a pesar de todo, muy bueno.

    Mi nota es un Muy Bien.

    Intervención: Párrafo 13

    "Todos me cuestionaron el por qué estaba yo arriba del árbol y espiaba una propiedad privada, fundamentaban sus dudas hacia mí diciendo que era ilegal entrometerse en propiedades privadas. Les expliqué todo exactamente como lo había explicado al oficial previamente, no tenía nada que ocultar y ningún pretexto para justificarme, sólo estaba con un amigo en una simple casa del árbol pasando el día de mi cumpleaños y por casualidad vi esa escena. Lo expliqué una y otra vez hasta que todos se cansaron de escucharme diciendo lo que para ellos eran mentiras, luego, con tanta tensión en un mismo lugar, las personas se empezaron a ir."

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  2. Dasha: Tu relato me pareció Excelente. Me gustó mucho que fuera desde el punto de vista de Romina, y que ese jueves haya sido su cumpleaños. Voy a reescribir el párrafo Nº 5:


    "Juani era el único que me decía “Ramona” y me sentía aceptada, más sabiendo que él era el único que no había olvidado mi cumpleaños. Hasta me trajo un regalo. Eran unos binoculares. Siempre quise unos, pero pedírselos a Mariana no me parecía adecuado."
    Carla Coggiola

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