Agustina Calvet
Siempre hay algo más.
Lo sospechaba, siempre pensé que íbamos a terminar así.
Nunca creí que la teoría que me había planteado aquella vez
mi amado Tano la fuese a cumplir. Pero así fue, él había amenazado con
suicidarse…
Hasta él mismo creía que su vida era perfecta, o eso era lo
que quería. Pero no, como todos los habitantes de La Cascada, teníamos nuestros
propios problemas de pareja, familiares, económicos, más bien personales.
Ese día, ese día que nadie esperaba, mi esposo, el Tano, había
estado muy callado más bien pensativo. Según me contó nuestra cocinera, apenas
me fui aquella noche a la cena con las esposas de La Cascada, él se recostó en
el sillón y comenzó a llorar pero en menos de un segundo comenzó a reír como un
loco y eso fue lo que me llevó a realizar una “investigación” de lo que
realmente había ocurrido.
El Tano, un hombre serio, importante y de negocios, tenía
una caja donde guardaba sus objetos más preciados, nadie lo supo e incluso yo
fui quien la encontré aquel día de la “investigación”. Aquel día descubrí
muchas cosas.
Esta caja tenía un papel que decía: “No abrir”, pero más
allá de este papel había un cartel: “si lo quieres tener todo, haz cualquier
cosa para conseguirlo”. Adentro, había tres objetos. Al cabo de mucho tiempo
pude descubrir que cada uno representaba a una persona.
Había una foto en la cual él estaba con nuestros hijos Sofía
y Matías, esta foto ya era vieja pero valorizaba aquellos momentos que
estábamos en equilibrio, bien económicamente; lo que hacía una buena relación
en la pareja y con los hijos, ya que nos podía hacer felices según él. Estas
cosas eran las que él consideraba más importantes.
El segundo objeto era nuestro anillo; cuando apenas éramos
unos jóvenes, él me había obsequiado un anillo a mí y, por supuesto, otro para
él. Nunca pensé que lo iba a guardar y menos que lo considere importante. Esto me
impresionó mucho y me hizo extrañarlo
aun más.
Pero el tercero, el tercer objeto fue el que me dejó en
shock. Me hizo pensar y así descubrir algo nuevo que no era parte de la
historia que descubrió Romina y Juani, ni parte de lo que me había contado
Ronie. Era algo totalmente nuevo que se relacionaba con las muertes de estos
tres amigos.
Todo comenzó cuando quise investigar porque algo olía mal.
Era muy raro que el Tano llore y más que luego comience a reír como un genio
malvado. Por eso comencé a buscar una verdad.
El Tano era un hombre importante, de negocios, por eso mucha
gente lo miraba como un hombre serio y era inútil que yo, su esposa, pensara
que él se había suicidado y que, además, había asesinado a sus mejores amigos.
Digo que yo no podría creer eso por el simple hecho de que hace pocas semanas
atrás, él había estado averiguando para comprar una casa en Europa, ya había
elegido la casa e incluso la mayor parte de los papeles estaban hechos. Yo sé
que si el Tano me decía algo lo iba a cumplir. Además yo conocía nuestra
situación financiera por eso me pregunte ¿con qué dinero?
En un solo segundo pude entender toda la verdad. Al
principio creía en el suicidio y toda esa historia en la cual los tres amigos
mueren convencidos por el Tano y luego se electrocutan cuando un cable cae a la
pileta etc. etc., pero me puse a pensar y llegué a la conclusión de que el Tano
era más astuto y no mataría a sus amigos por nada.
Días antes de las muertes, mi esposo había estado muy
disperso, haciendo papeles aquí y allá. Luego de ver el video filmado por
Ramona y Juani, que develaba la verdad, sentí inmediatamente que algo era raro.
El Tano me había prometido una noticia muy linda para el día siguiente del
asesinato, es decir que descubrí que algo tramaba. Corrí hacia mi casa luego de
ver el video y comencé a buscar evidencias, así encontré a la famosa caja que
lo tenía TODO. Primero vi la foto, luego el anillo y por último la verdad.
Había un papel en la caja que decía mucho, y en parte era
todo. Descubrí su astuto plan que a la vez revelaba una nueva identidad en mi
queridísimo Tano, lo que haría de nosotros una nueva vida quizás por un lado
más fácil si todo su plan iba bien.
Aquel hombre tan serio le había hecho firmar un contrato a
sus amigos que no había sido acordado ni con Gustavo ni Martín. Es decir, él
los engañó y así pude notar que una persona que posee poder puede hacer
cualquier tipo de cosa para conseguir lo que quiere; podía hacer cualquier cosa
e incluso hacerle algo a lo que solían ser sus mejores amigos.
Engañó a sus amigos, los hizo firmar un contrato que era una
mentira solo para quedarse con una buena parte de plata de ellos, que lo
ayudaría a salir de su pena y su problema de haberse quedado sin trabajo y no
tener suficiente dinero para sobrevivir de nuestra propia caída. Eso me molestó.
Pero más me molestó enterarme de que mató a sus amigos para tener poder ¿a qué
loco se le ocurre eso?
Pero por otro lado pienso, el Tano lo hizo por nosotros. Por
la felicidad de su familia. Eso no significa que me ponga de su lado, al
contrario, pienso que lo que quería hacer le salió mal. No solo se perjudicó a
él y a sus amigos, también a su familia.
Una de las tantas preguntas que me hago todos los días es
¿con qué mentira iba a tapar este asesinato si es que él salía vivo? ¿Qué me
iba a decir mí? ¿A las familias? ¿Al barrio? ¿Al mundo? Mentira tras otra pero
al fin develó la verdead. Lo único que pienso es que yo fui engañada por
alguien que no era así.
Pero siempre hay algo más, un cuarto objeto. Su propia máscara...
Muy buen relato agus!. No me gusta la parte en donde aclaras que estas hablando como si fueses Teresa: "...y era inútil que yo, su esposa,...". Me hubiese gustado que hubiese un diálogo para ási poder nombrarla.
ResponderEliminarTítulo: Las apariencias no lo son todo
Párrafo número 9: “El último de objetivos fue el más impactante. Me hizo encontrar datos, los cuales se relacionaban con las muertes de mi esposo, Martín y Gustavo. Este propósito me causó un shock que me hizo llorar de las consecuencias que traía.
Abadovsky Simón Andrés