jueves, 7 de julio de 2011

Escritos sobre "Puente Viejo"

Carta de lectores
Lectores de puente viejo:  mi nombre es Pedro y en el año 1978 trabajaba en el almacén de mis padres; recuerdo muy bien el día en que un muchacho que yo supuse, por su aspecto desaliñado, era un mochilero que se dirigía al sur, entró en el almacén, compró provisiones y me preguntó por una peluquería. Le recomendé la peluquería de Cervino, que era nueva en el pueblo, y parece que allí es donde conoció a la Francesa, la esposa de Cervino.
A partir de entonces la gente comenzó el rumor de que el muchacho y la Francesa tenían un romance secreto o algo así. Por eso es que cuando el muchacho y la Francesa desaparecieron, todos pensamos que habían huido juntos, hasta que la viuda de Espinosa sugirió que esa desaparición había sido muy extraña y que había que vigilar a Cervino, y así comenzaron historias sobre que Cervino había asesinado al muchacho y a su esposa, y cuando le preguntábamos por ella  contestaba que su mujer había viajado a la cuidad para cuidar de su padre, que estaba muy enfermo, pero la Francesa no volvía, y por otro lado,  tampoco los cadáveres aparecían, por lo que no sabíamos que creer.
Hasta que un día la viuda de Espinosa dijo que había visto un perro sosteniendo una mano humana, avisó al comisario y este juntó voluntarios para ir a buscar a los supuestos cadáveres de la Francesa y el muchacho.
La viuda señaló el lugar y comenzamos a cavar, y allí encontramos cadáveres, cientos de cadáveres, recuerdo que el comisario fue a pedir instrucciones y cuando volvió nos hizo enterrar los cadáveres y le tuvimos que jurar que nunca hablaríamos de lo ocurrido, anotó nuestros nombres y luego nos dejó ir. La Francesa volvió a los pocos días, su padre se había recuperado.
Ahora me pregunto, ¿Por qué callamos?; ¿Era que teníamos miedo? ¿Miedo a que? , ¿A terminar como esas personas? Y si, estábamos aterrados, era una época difícil, y esto no se podía volver noticia, o acabaríamos todos muertos, o eso pensaba yo.  Del muchacho no volvimos a saber nada, quizá se exilió y aún vive, o quizá su cuerpo se encontraba entre esos cadáveres.
Después de tantos años y de dedicarme a defender los derechos humanos, me animo a hablar de esto, creo que soy el primero, aunque estoy casi seguro que la viuda de Espinosa no se pudo quedar callada.
Maite Guerrero 

No hay comentarios:

Publicar un comentario