Muy ansioso estaba yo, al final de leer la noticia, quería saber qué había pasado con lujo de detalle, por eso no se me ocurrió mejor idea que ir a Puente Viejo y buscar testimonios de gente del lugar. Para ello, me preparé las valijas, busqué mis agendas y partí. Al llegar, me alojé en un hotel y lo primero que hice fue buscar algún patio de comidas o un buen restaurant para comer, el viaje había sido un tanto largo y yo estaba muy hambriento.
Esa misma tarde, con ansias salí a recorrer el pueblo en busca de alguna persona que pueda contarte desde su punto de vista lo sucedido, y fue así que, caminando por una vereda, me encontré con una señora, un tanto alocada, que limpiaba se vereda; me pareció que podía contarme, por eso me acerqué y muy amablemente me dirigí a ella y le hice un par de preguntas. Ella, muy histérica y a la vez simpática, me contó toda la historia, prácticamente como se mencionaba en el diario, pero cuando llegó al final y contó que había llegado el comisario con un grupo grande de personas y habían comenzado a hacer pozos en el patio mencionó un detalle, demasiado importante para mí, que fue cuando terminaron de cavar y encontraron el cadáver, se dieron cuenta de que no era quien ellos buscaban. Por eso al finalizar, el comisario dijo a todos: “No digan nada de lo sucedido, se quedan callados”.
Creo que no es un detalle menor por eso es que me sorprendí demasiado, ya que en el artículo este no se había mencionado. Luego de que la señora terminara le agradecí por su información y seguí recorriendo. Fue así que afuera de un almacén, encontré un grupo de personas, que por su forma de hablar supuse que algo más podían contarme, me dirigí a ellos y con seriedad les pregunté sobre lo sucedido. Ellos me respondieron prácticamente lo mismo que la señora, por eso pude pensar que la gente de allí tenía la misma información. Para terminar, entré a un supermercado, quizá allí iba a poder encontrar a alguna otra persona, me acerqué a una parejita de ancianos y les pregunté, pero ellos me respondieron que no sabían en realidad si responderme ya que en esa época los militares no eran muy buenos con la gente; por este motivo es que no quise presionar y, agradeciéndoles, me retire del lugar.
Afuera del supermercado se encontraba un señor, que por lo que me habían comentado era un peluquero, me acerqué y le consulté a él a cerca de lo que me había pasado en el pueblo, pero él interrumpiéndome, y antes de que termine de hablar, me respondió con un fuerte “NO”; de esta manera muy sorprendido le agradecí igual y me fui.
De esta manera, después de un largo día, volví al hotel y pude llegar a la conclusión de que la gente del lugar y el diario decían lo mismo, pero que al venir aquí, pude ver cómo los ciudadanos lo habían vivido acá y algunos detalles que no podían pasar desapercibidos.
Brianna Berardo
Muy buen escrito! Faltaría mejorar la conclusión. Nota 2(dos)
ResponderEliminarMuy atrapante la historia!! nota 2 (dos)
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