lunes, 17 de octubre de 2011

Edipa: Una niña caprichosa.

Layo: - Hija querida ¿Me podés dejar la computadora un rato que necesito consultar la posta de facebook  para ver mi futuro?
Edipa: - Uh papá, ¡qué pesado! (Se levanta y se va)
(Layo se conecta y entra a su facebook, consulta la posta y lee “Su heredera de sangre planea eliminarlo de facebook para poner una relación amorosa”)
Layo: -Yocasta, vení acá urgente, reunión familiar.
Yocasta: - No, querido.
Layo: -Llamá urgente a la empleada.
(Llega la empleada a la habitación)
Marisa: - ¿Qué necesita señor?
Layo: - Esta madrugada cuando Edipa llegue del boliche deberá haber escondido su computadora en el jardín y atarla con una soga muy fuerte para que no la encuentre
Marisa: - Sí, señor
(Cuando cae la noche Edipa regresa y se encuentra con que la computadora no está)
Edipa: - Papá!!!!
Layo: - Es muy tarde bebe,  mañana  hablamos.
Edipa: - ¡Pero papá ¡!! Quiero  saber dónde está la computadora.
Layo: - No, la computadora no se usa, mañana hablamos
Edipa: - Bueno, pero mañana me la das.
Layo: -No sé, hasta mañana
Edipa: -¡Chau!! (Se duerme muy enojada)
(Layo, en la habitación con su esposa, hablan del tema)
Layo: - ¿Cómo está la computadora?
Marisa: - Más o menos, está llorando porque dice que está sola y le aprieta mucho la soga.
Layo: - Bueno, aflojale un poco y nada más.
(Al día siguiente…)
Edipa: - ¡Qué lindo día para usar la compu  (y se va a buscar a Layo)
Layo: - Buen día hija, sentate que tenemos que hablar.
Edipa: - ¿Qué pasa papá, me vas a dar la computadora?
Layo: - Te la devuelvo, pero decime por qué estás tan ansiosa, ¿Hay algo que yo no sé?
Edipa: -No, papá no te oculto nada, sino preguntale a la computadora
(Y aparece Yocasta)
Yocasta: - Nosotros confiamos en vos, ¿cómo le vamos a preguntar a la computadora?
Layo: - Bueno, vamos hacer lo que nos proponés, le vamos a preguntar a la computadora. (Van hacia el jardín, el padre muy  decidido pregunta)
Layo: - ¿Cuál es el secreto de mi hija?
(La computadora, temerosa, cuenta la verdad)
Edipa: -Estoy furiosa, ustedes no confiaron en mí y vos fuiste la peor amiga, ahora te voy a dejar atada en el patio de atrás para siempre.
Finalmente la computadora quedó atada a un árbol.

Rocío S. Carolina M., Lucía, Tomás. 

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