· Fue aquel día en el que estábamos en el juzgado terminado de armar unos expedientes cuando llegó la noticia que el caso de Liliana Colotto había sido cerrado. Ese fue el día en el que me sentí bien, me sentí que había podido hacer algo por esa chica.

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El mismo contaba todos sus hechos hasta llegar a la resolución, y hasta encontrar al culpable del caso. Nos sentamos con uno de los responsables de que este caso se haya podido resolver, mi compañero, mi amigo Benjamin Chaparro.
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El último día que se la vio fue aquel 30 de mayo de 1968. Morales, su marido, se despidió de ella como lo hacía todas las mañanas antes de irse a trabajar. Ella también se fue de la casa para encontrarse con el mejor amigo que había venido a visitarla desde el interior.
//Esto fue declarado por su esposo e Isidoro Gómez, el mejor amigo.//
Liliana nunca llegó al bar donde la esperaría su amigo. Isidoro comenzó a preocuparse después de media hora de retraso y emprendió camino hacia lo de Liliana a ver que le había pasado.
Al llegar se encontró con la puerta de su casa abierta, desesperado entró porque sabía que algo estaba pasando. La casa estaba toda desordenada, todo estaba roto, al dirigirse al cuarto la vio. Era Liliana, estaba tirada en el piso, las piernas sobre la cama y el tronco del cuerpo caía hacia el piso. Estaba golpeada, desnuda como si quien hubiese sido el culpable tuviera furia contra ella.
//Tardamos 3 días para conseguir esta información, ya que Isidoro Gómez, después de este hecho, se escapó conmovido por todo y sin poder creer lo que había pasado.//
La policía al llegar a la escena del crimen, encontró a Liliana junto a su esposo llorando; Inmediatamente, lo llevan a la comisaría a declarar. Él se declara culpable, culpable de haberle hecho todo lo que le sucedió, culpable de amarla, en fin, culpable.
// Después de esta declaración, toda la investigación cambió de rumbo. Lo que iba a parecer tan difícil resultó totalmente sencillo. Ahora la investigación iba a ser por qué razón Morales lo hizo.//
Después de los dos días en la cárcel esperando para su juicio, Morales muere. Al hacerle la autopsia llegaron a que la muerte fue a causa de una arritmia. Dedujeron que fue debido a todo lo que estaba pasando.
Al seguir investigando encontraron una carta que decía:
Hicieron mal en creerme, yo no soy quien la mató. Yo soy el culpable de que haya muerto, ya que sí la mataron por amor, porque alguien no quiere que yo esté con ella, el único culpable soy yo.
Piensen bien, un amor de toda su vida, se vuelven a reencontrar de grandes y él se entera que Liliana está esperando un bebé mío y que estamos muy felices juntos… ¿Quién la mató entonces?
//Luego de ésta declaración, un prosecretario del juzgado que había conocido a Morales, dedujo rápidamente quién era el asesino.//
Chaparro, el prosecretario, con ayuda de su amigo Sandoval, comienzan a buscar al verdadero culpable, Isidoro Gómez, el amigo de la infancia de Liliana.
//Tuvieron muchos indicios para saber dónde se encontraba, pero no fueron exitosos.//
Para empezar retornaron a la escena del crimen, donde encontraron fotos y el número de teléfono de Isidoro.
Rastrearon la llamada, venía de un teléfono fijo.
Por supuesto que no podían hacer nada porque, seguramente, Isidoro no se encontraba más allí; pero sin importar esto, ellos fueron.
Tomaron las huellas digitales, pero miles de personas ya habían pasado por este teléfono. Sin embargo, al observarlo detalladamente encontraron en su interior el teléfono raspado con las iniciales V.P.
Esto los llevo a Villa Pueyrredón, que era en la pensión donde el estaba parando. Allí estaba todo un paredón escrito tipo graffiti, donde explícitamente decía: L.C por siempre mía, I.G. Sin lugar a dudas, se refería a Liliana Colotto.
Ya, totalmente seguros de que Isidoro Gómez era el asesino, siguieron buscándolo. Fueron a su pensión, a la casa de su madre, a su trabajo, al club donde jugaba al futbol, pero ninguno de estos lugares lo llevaban a Isidoro.
Después de un año, resignados por no encontrarlo, dedujeron que había desaparecido de la faz de la tierra. Uno de esos días en los que estaban en el bar, estaban charlando cuando interrumpió un allanamiento de la policía y sin poder creerlo, uno de ellos, de los policías, era Isidoro Gómez. Sin pensarlo, Chaparro y Sandoval se tiraron hacia Isidoro para atraparlo. Pero como en ese entonces no era raro, fueron apresados y hasta 1981 no se supo más de ellos.
En 1988 Isidoro Gómez cae preso como culpable de la muerte de Liliana Colotto.
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-¡No! Este expediente es mentira.- Exclamó furiosamente Chaparro.
-Tranquilo, tranquilo igual ya está muero y estará siendo condenado allí, donde se lo merezca.
-No – dice Chaparro- todo es una mentira, Isidoro Gómez antes de ser sentenciado por estar involucrado en las torturas de la época del proceso, se pegó un tiro y no pagó por nada de lo que hizo.
Sandoval muy tranquilo trata de explicarle:
-Hay veces que no importa el tiempo o lo que hayamos perdido o ganado buscando a ese tipo, porque mientras nosotros estábamos siendo torturados, él se nos reía. Pero esto va a ser así siempre. Siempre el que tenga mayor jerarquía nos va a sobrepasar, tenga o no razón. Hoy en día esto se está revirtiendo, pero ya no podés pensar en vengarte, él ya está muerto.
Sólo piensa en lo que ganaste vos como persona y no en la gente que no vale la pena ni recordar.
Sin emitir ninguna palabra, Chaparro afirmó con la cabeza, mostrándole que tenía razón, que a lo único que lo llevó fue a crecer como persona y en un futuro lo ayudaría muchísimo en lo laboral y sobre todo en lo personal.
Excelente!, me encantó!, muy buena redacción!
ResponderEliminarNota: 3 (tres)
La vedad es que no me gusto mucho la trama de la historia, pero la redacción esta excelente, concuerdo con soledad, pero me pareció algo pesado y aburrido, A SEGUIR TRABAJANDO ! nota : 2
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